Ocho Pies en Holanda y Bélgica: 2. Brujas y Damme

Un día con paseo por zona histórica, descubriendo lugares y acercándonos a granjas belgas.

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En la ruta que habíamos planeado, Brujas aparecía dibujada como una parada obligatoria. Si vas en coche, aparcar dentro de la ciudad evitando el centro, cuesta nueve euros cuatro horas. Si lo dejas algo más alejado, más allá de las puertas de la ciudad, puede ser gratuito. Por ejemplo cerca del parque Minnewater o al otro lado de la Puerta de Gante. Otra opción, la más popular, es dejarlo en un parking de los muchos que hay en la ciudad. El de la Estación de Tren es útil porque tiene un punto de información turístico, precio muy competitivo y ofrece un paseo amable hasta el Markt.

Hay centenares de páginas web donde puedes encontrar información sobre Brujas y tener nociones para elegir qué hacer. En caso de que quieras saber algo más antes de llegar o estando en la ciudad, la página oficial es la que ofrecerá los datos y horarios más actualizados.

Algunas opciones para Brujas con niños/as

  • No es la ciudad más amable o cómoda para ir con niños/as pero era una oportunidad que no queríamos dejar escapar. En los alrededores del Begijnhof encontramos tranquilidad y jardines, además de caballos y embarcaciones en su exterior. La edificación es del siglo XIII.
  • En el Markt está el Historium. Es una experiencia en realidad virtual que ofrece un recorrido histórico que puede ser atractiva para acercarte a la Historia que pisas cuando paseas por una ciudad de cuento como Brujas.
  • Si encuentras músicos callejeros, detente, siéntate y disfruta de la música desde el respeto hacia un trabajo que pone banda sonora a un viaje, a un paseo y a la vida. Para los niños/as es un momento de disfrute y calma también. En nuestro caso, encontramos acordeón en un puente. Y luego un trío con balalaika, violín y acordeón en Burg.
  • Hay varias tiendas con frutas y verduras expuestas en la calle. Entra, porque además ofrecen ingredientes con los que podrás componer un plato para llevar.
  • En el Vismarkt (originariamente mercado de pescado desplazado del mercado central por su fuerte olor) hay algunos puestos de juguetes de madera y también pescado, claro. Es cómodo y enfila la calle hacia el Astridpark, donde encontrarás un amplio parque de juegos con mesas de madera alrededor para disfrutar de una buena tarde mientras los niños/as encuentran también un espacio de diversión y descanso.
  • Si dejas el coche en la Estación, por ejemplo, el regreso se hace de forma cómoda y circular por el paseo que circunda esta parte de la ciudad.

Damme

Completada la visita a Brujas, sin extendernos demasiado, damos un paseo hacia Damme. Depende de la edad de tus hijos/as y de la ruta que te hayas planteado, ir en bici de Brujas a Damme debe ser una gozada. Son apenas 8 kilómetros al borde de un canal y escoltado por una impresionante hilera de álamos. Nosotros pretendíamos seguir hacia la costa perdiéndonos por las secundarias que rodean Brujas y que siempre ofrecen paisajes peculiares. Por cierto, por si les encaja en el viaje: el segundo domingo de cada mes, Damme se convierte en la ciudad del libro. Aquí pueden seguir su cuenta de Instagram y si van a visitar Brujas, sin duda, es una gran opción para pernoctar.

Así, en Damme nos hablaron de un lugar que nos podría gustar y que por supuesto estaba cerrado cuando llegamos. Menos mal, por otra parte. Eso sí, por el camino encontramos la casa de Stephanie que en primavera y verano la abre a los visitantes ofreciendo un rico café, un jardín cuidado al sol, tumbonas y un espacio de sosiego. Mar tiene un imán para estos lugares. Y el resto de la familia lo agradece. Parece que lo estoy viendo: “mira, espera, qué es aquello, espera que entro un momento”…y a los 20 segundos sale para decir “sí, aquí, nos bajamos”. La casa de Stephanie está en Pompestraat, cerca del cruce que conduce a Koolkerksteesteenweg. Al lado hay unas granjas que se pueden visitar. Y oler. Aquí abajo, algunas fotografías, ya saben La vie est belle.

  • Si están por la zona y necesitan reponer fuerzas o hacer una parada De Nieuwe Blauwe Toren (Blankerbergse Steenweg, 2, Ziunkerke) es una GRAN opción para todos/as. Si se les ha hecho tarde, también es una buena opción para cenar al aire libre y disfrutando del atardecer tardío que ofrece esta época del año en esta zona (anochece pasada las diez y media y amanece a las cinco de la mañana).

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