Publicado en Sin categoría

Ocho Pies en La Palma: Tras las huellas de Barbarroja y la graja peninsular (y IV)

Cuenta la leyenda que fue a principios del siglo pasado cuando llegó, se desconoce si por mar o por tierra, un forastero que se instaló en Aguatavar, entre Tinizara y Tijarafe. Quizá había escuchado hablar de la isla de San Borondón y se asomó al oeste de Canarias a ver si en su horizonte se divisaba. Aquél forastero llegaba de tierras lejanas y al otro lado del mar. Se decía que no venía de ninguna otra isla canaria, sino de más allá aún, desde la península ibérica. Nunca se precisó su procedencia apuntándose tan solo que venía de la conocida como España continental. Avistado con misterio por parte de los vecinos pronto se le fue conociendo por su imparable pericia con las manos, pero, según la historia relatada, parece que también de su imaginación que volaba tan rápido como sus dedos. Fabricaba títeres, cabezudos y gigantes, los niños los rodeaban y creaban manadas a su alrededor que sonaban a emoción e ilusión.

Pero entre todos los personajes que creó el personaje creador destacó uno: Cataclismo. Alto como un pino, largas manos y ropa negra. Medía tres metros y acabó protagonizando fiestas populares. A Cataclismo lo acompañaban gigantes y cabezudos danzando. Cataclismo bailó, asustó y sonrojó durante cinco años hasta que desapareció de los festejos. Fue como si se lo hubiese tragado la tierra. Así, al tiempo, también Barbarroja se fue como había llegado, no se sabe si por mar o por tierra pero un día, los grupos de niños no lo encontraron y sus machangos ya no aparecían de forma improvisada cualquier tarde de mayo. Cataclismo se marchó pero los machangos y las ingenierías lúdicas siguieron sembrando curiosidad, diversión y también primeros y divertidos o angustiosos miedos.

Ahora, se puede encontrar un parque en su honor: El Parque Infantil Barbarroja, un parque pensado e ideado con sensibilidad y pensando en el juego. Fue un placer disfrutarlo, Barbarroja, donde quiera que esté y gracias por lo inspirado.

Y hablando de personas, especies y aves que llegaron desde la España continental, tras volver al Barranco de las Angustias para verlo desembocar de forma salvaje en el Océano Atlántico como mimetizándose con la inmensidad, llegamos casi por casualidad al Centro de Interpretación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, ubicado en El Paso en la carretera general justo antes del Túnel del Tiempo, que tendrá otro nombre pero al que todo los que por aquí pacemos así conocemos.

Y en medio de tanta singularidad, endemismos, insularidad, parque botánico e incluso de la historia de Canarias recreada evidenciando la salvajada cometida por los castellanos y como la Caldera de Taburiente fue el último reducto donde Tanausú resistió como pudo, encontramos a una graja palmera, símbolo animal de la isla, que debía proceder, por su acento, de la mencionada España continental. Y es la segunda vez en tres meses que se nos da esta circunstancia, que extraña pudiera parecer, de que un animal endémico en un Parque Nacional de Canarias (antes fue el de Garajonay) habla como si hubiese nacido en Cuenca o en Valladolid. Y qué se yo, que tampoco cuesta nada que la voz de los animales de Canarias recreados para vídeos de Parques Nacionales de Canarias tengan el mismo acento que aquellos de los lugares que se representan. No sé, llámennos locos. Bien merecería la pena una revisión a los audiovisuales que estos Parques Nacionales muestran cada año a miles de personas. Desde el vídeo de la guagua que recorre Timanfaya al vídeo ochentero del Garajonay o a la Graja peninsular de la Caldera de Taburiente.

No es solo una cuestión de identidad sino también de honestidad, inteligencia y verdad.

Ocho Pies en La Palma: ¿Por qué el mar tiene sal?

Ocho Pies en La Palma: De Puntallana a Garafía por la carretera de Las Mimbreras

Ocho Pies en La Palma: A sus pies, majestad

Publicado en Viajes

Ocho Pies en La Palma: De Puntallana a Garafía por Las Mimbreras (II)

Nos vamos a Garafía.

Salimos hacia el norte y en Puntallana la carretera pasa por el Puente del Granel, que a su izquierda deja el Parque de los Siete Ojos, un merendero con playground estupendo para estar un rato. Después, en Tierra Fuente, podrás encontrar la tienda de Fundación Isonorte, que desde 1993 trabaja contra la exclusión social e intentando tener un impacto positivo en la sociedad. Un proyecto que te invitamos a conocer.

Una de las vías para llegar a Garafía está cerrada por un derrumbe en la carretera y la única opción para llegar a Santo Domingo desde Barlovento es la carretera de Las Mimbreras. Nos lo explica una vecina mayor, con pañuelo negro, bastón, perro y abrigada hasta las cejas. El acento baila entre La Palma y Galicia. Nos dice que está la posibilidad de ir cerca del mar o por el monte. Nosotros, sin saber del derrumbe, decimos que la del monte y ella, que nos invita a café, dice que también, que es la que más le gusta: la carretera de Las Mimbreras.

Los túneles antiguos, las estrecheces de la vía y la explosión paisajística de la Laurisilva hacen de ella un viaje en el tiempo, abriéndose imponentes castillos vegetales que observas hasta tener que elevar la mirada para alcanzar su final que se levanta decenas de metros más arriba. Una mezcla de verde, marrón y azul en los días despejados imposibles de combinar con mayor fiereza y belleza. Un paisaje brusco, abrupto y delicado a la vez. Una pintura viva. La vegetación convive en perfecta sinfonía y avisa del aislamiento que ha tenido que vivir la zona norte de la isla de La Palma hasta que las comunicaciones han ido mejorando.

Una vez atravesada, en Santo Domingo, Garafía, nos han acogido estos días la buena gente de La Osa Polar, asociación creadora y transformadora. Tejedora de redes e impulsoras, entre otras muchas cosas, del Festival del Monte, que este año no se ha podido realizar como estaba previsto, pero que ofrecerá su programación de forma online. Ojalá larga vida a este festival hecho por manos y cabezas de gente generosa y comunitaria.

Garafía guarda una forma de vida ajena a lo común en Canarias. Merece la pena contemplarlo y ser consciente. San Antonio del Monte, el Puerto de Santo Domingo o La Zarza son lugares para comprobarlo, observando el devenir del camino y sus habitantes. En este pueblo del noroeste de La Palma que sube hasta el Roque de Los Muchachos, en Las Tricias encontramos una plaza en la que está el Camú Camú, un remanso gastronómico para disfrutar de la tranquilidad bien alimentada, con producto local, exquisito y una atención inmejorable. Aquí, accidentalmente (nos quedamos sin gas), cenamos por última vez en 2020.

Antes, su último atardecer, lo disfrutamos en el Puerto de Puntagorda, un antiguo embarcadero que alberga también cuevas y una piscina natural. Allí, uno de los puntos más occidentales de Canarias ve caer el sol por última vez en el archipiélago.

Ver:

Ocho Pies en La Palma: A sus pies majestad (I)

Publicado en Sin categoría

Agenda de Ocho Pies en Febrero

En febrero tenemos más propuestas para Infancia, Familias y profesionales de la Educación.

🦋 Juego – Cuentos – Cerámica – Instalaciones artísticas y lúdicas – Formación – Documental 🦋

👣 Jueves 6 de febrero, a las 11.00h. Sesión de Juego Libre #BeréBeré! para bebés de 0-3 años.

👣 Domingo 9 de febrero, a las 11.30h. «Semillas: Cuentos, Música, Poesía y otras maravillas» con María Buenadicha.

👣 Martes 11 de febrero a las 17.00h. Charla – Taller con Victoria Melián Artiles, mamá odontopediatra. «Salud bucodental en la primera infancia».

👣 Jueves 13 de febrero a las 17.00h. Proyección + charla coloquio con los creadores del documental «Hola Mundo» (Algo que recordar – Viajes en familia) en Kaizen Montessori.

👣 Sábado 15 de febrero a las 11.30h. Taller de Cerámica con Paola Grossi, para crear con las manos y jugar. (3-6 años).

👣 Miércoles 19 de febrero a las 17.00h. Formación «Desde el Vacío. Materiales para espacios de juego; combinaciones y sinergias entre ellos; durabilidad; cualidades; conjunto y armonía» con Nómadas, espacios sensoriales de arte y juego.

👣 Jueves 20 de febrero a las 17.00h. Formación «Disciplina Positiva» Taller Vivencial de 7 semanas con Eva Salgado.

👣 Sábado 22 de febrero a las 11.00h. «Bebelé: Lucas y el huevo». (6 meses – 4 años) con Nómadas, espacios sensoriales de arte y juego.

¡Les esperamos! 🌿

Publicado en Lanzarote, Viajes

Ocho Pies en Lanzarote: un paseo por el Sur y Malabharía

Es un placer recorrer las carreteras del interior de Lanzarote, allá donde a José Saramago le dirían que el pescado mejor en la costa, aunque la costa bañe de forma imponente el interior, indentitario, cuidado, bello en el esplendor del blanco y la altura necesaria de las casas sobre el negro salpicado que decora ese marco tan fresco para soñadores.

Para llegar hasta El Golfo atravesamos la Geria por puro placer. Indómita y generosa, negra por naturaleza brutal. Y en El Golfo con la misma facilidad que nos sentamos en una terraza soñando con unas cañas y unas gambas, nos levantamos cuando vimos la carta y sus precios. Es para otros públicos. En Los Hervideros recordamos que fuimos masa. Cuando tuvimos que hacer la tercera cola decidimos irnos, tampoco era el lugar adecuado. No sé si algún día lo será. Ahí nos fuimos con contradicciones y preguntándonos qué parte somos.

Llegamos a Femés con banda sonora de Mararía. Bajo la Atalaya de Femés encontramos el Restaurante Casa Emiliano para pedir un buen potaje de Lentejas y otras viandas. Qué rudeza en la belleza de Femés y qué inspiradora es tierra quemada. A la salida, un rato de juego sobre el picón mirando a Playa Blanca y Montaña Roja, temiendo por las vistas. Fotografiando para el recuerdo.

Hicimos la digestión en Playa de Papagayo, con el segundo baño en la marea del año, cifra no desdeñable para ser 3 de enero. Allí, en la falda y extremo popular de Los Ajaches, escoltados por la bella Playa de las Mujeres, la Playa del Pozo y la Caleta del Congrio. Con ropa y sin ella antes de plegar velas rumbo al norte, nos esperaba el espectáculo inaugural del Malabharía.

Advertidos por una seria funcionaria: “Estese aquí a las nueve o no tendrá entrada, solo quedan pases para el jueves”, el amanecer lo vimos en Haría, cuando la luz sale y pone fuego a las palmeras para iluminar el despertar de una población de 800 habitantes. En el Bar de Quino, en la esquina de la plaza, las conversaciones mañaneras giran en torno a convenios, a podas, a animales y otros asuntos cotidianos. “El edificio de los bordes grises es el Ayuntamiento”, me dijo la amable camarera.

Nos volvió a advertir la seria funcionaria cuya voz reconocí: “Lleguen a las 19.30h, aunque empieza una hora después, es lo mejor para coger sitio. No son numeradas”. Aunque nos sonó algo exagerada, cumplimos, y había allí una fila de personas desafiando el atardecer de diciembre en Haría haciendo cola para un espectáculo de circo. Y aquí es hora de decirlo: el espectáculo fue Myres, de Circo Grop. Un espectáculo que nos atrapó desde el primer momento y que se propone tirar del hilo, de los hilos, de tus hilos como espectador/a. Desde la primera fila, la danza, acrobacias y la estética nos cautivó. Y de repente se esfumó y con el fin, el día, que se apagó entre las palmeras anochecidas y el cielo estrellado de Haría, tanto desde el monte como desde la playa. Era hora de dormir. Mañana será otro día.



Intérpretes: Libby Halliday, Fifi Rosenblat, Nina Savidi, Moran Shoval
Idea Original y Dirección: Stefano Fabris
Composición Musical: Nacho Peña

Ocho Pies en Lanzarote: un paseo por el Norte

Ocho Pies en Lanzarote: Parque Nacional de Timanfaya

Otros viajes: Holanda

Publicado en Lanzarote, Viajes

Ocho Pies en Lanzarote: un paseo por el Norte

El 1 de enero amaneció despejado. Las tuneras seguían en el mismo lugar que el día anterior. Sería prodigioso que no lo estuvieran aunque hubiésemos cambiado de año. Después de desayunar, con la nevera llena (tomate, uvas, manzana, pera, pasta…), marchamos en busca de una playa al norte de la Isla. Lanzarote se va mostrando delicada y abrupta, como un oximorón en sí. Con las montañas peinadas por el viento, el agua azotada por el viento, los pelos al vuelo por el viento, los molinos en movimiento por el viento.

El Malpaís de la Corona es un capricho geológico por el que pasear es un lujo. Cuántas formas inexactas, imperfectas, maravillosas, negras, quemadas que de repente desemboca en caletones de arena blanca y fina encontrando el contraste necesario. En el Caletón Blanco, donde hasta los noruegos iban con pantalón largo y chaqueta, nos bajamos en cholas y bermudas con ánimo de agua salada para empezar el año.

El Caletón Blanco está cerca de Órzola, a un par de minutos.
Los animales formando.

Tras unas cuantas carreras, saltos por los charcos y chapoteo, los corrales de piedras se erigen como refugio para jugar, comer y observar como las playas han cambiado su uso desde la llegada de las redes sociales. Más que cambiado, probablemente, intensificado: vimos un desfile de gente que llegaba al agua y posaba, con sonrisa forzada, para la foto de turno. Y marchaban. Y así, uno, dos, tres, cuatro, cinco y perdimos la cuenta. Mientras, las cebras y el león habían conquistado el territorio del tigre y todos juntos desfilaban hacia otro país. O eso decían. El Caletón blanco, aunque ventoso, es un lugar idóneo para un día de playa familiar. Calculamos marea baja para tener más playa.

Mirando el Río

Para coger un poco de resuello y calmar las cabelleras subimos hasta el Mirador del Río en busca de un café. Aún tenemos la boca abierta. No es el paisaje ni la construcción que permite su vista, sino la combinación de ambos. Lo que Manrique llamaba el arte total. Qué locura de lugar. Supongo que si han estado no cabe palabra alguna más que podamos aportar. Si no han estado, busquen un hueco en algún momento. De ahí, bajamos por Ye a Jameos del Agua para seguir alucinando. Allí, recordaré siempre, los niños enterraron a Spiderman, metafóricamente, bajo piedritas y solo dejaron sus botas a la vista, para que «se le viera un poco». Era fundamental.

No tengo ni quiero palabras para describir lo que genera en mi la obra de César Manrique. Prefiero quedármelo como una emoción no contenida, inspiradora, soñadora y absolutamente genial.

Una ruta por la costa Norte de la isla, de vuelta a Mala, donde pernoctamos, pedía una parada en zona de juegos y en la playa de La Garita encontramos una, con chiringuito cercano para acompañar la circunstancia con una cerveza que ayudara a bajar el atracón de arte y naturaleza observado. Allí los niños se encontraron con Frozen, que los convirtió en hielo. Corrieron y saltaron por toboganes y también por un skate park que ampliaba las opciones. Finalmente, rumbo a casa, échense una parada en la PCAN de Arrieta. A medio camino entre tienda de víveres y ferretería, este comercio debería contar como atracción turística: tiene más género que algunos supermercados, productos variopintos y una contable en la puerta con una calculadora antiquísima. Lo cierto es que resolvió todo lo que necesitábamos. Mañana es otro día.

Ocho Pies en Lanzarote: Parque Nacional de Timanfaya

Publicado en Bélgica y Holanda, Viajes

Ocho Pies en Holanda y Bélgica: 7. Paseo en barco y Amsterdam Bos

A los chicos durante el viaje les preguntamos qué quieren hacer, qué les apetece. Les explicamos las alternativas que conocemos y escuchamos lo que les llama la atención o expresan. Y desde el primer día, montar en barco estuvo entre sus prioridades. Será que venimos de Islas y que en alguno han montado. En un barco, de hecho, vieron su primera y alucinante película, Vaiana. Un ARMAS entre Fuerteventura y Gran Canaria donde descubrieron la televisión.

Paseo en barco por los canales de Ámsterdam

El caso es que siendo así, el último día y dado que teníamos que volver a Amsterdam de forma breve para una gestión con la empresa de alquiler de bicicletas, decidimos montar en barco y hacer un tour por los canales de la maravillosa capital de Holanda. No hay un tour menor de 1 hora por lo que la cosa no es sencilla si vas con gemelos de tres años y un barco lleno de personas con sus audioguías con cables. Pero bueno, podíamos intentarlo y si salía mal, pues ya lo sabíamos para otra ocasión. Y la cosa salió moderadamente bien, con comida, juegos, algunas canciones y escuchar un poco «al señor que nos está contando la historia» a través de unos cascos viejunos. Ellos no pagaron por ser menores de cuatro años y no nos exigieron que no ocuparan un asiento. Para papá y mamá fue una forma de ver Amsterdam de otra manera y de alternarnos en la escucha de algunas historias de la ciudad. Para los niños fue una experiencia que ellos escogieron y a su manera disfrutaron. Para la pareja holandesa llegados desde el interior del país no fue el paseo romántico que quizás esperaban, pero tampoco sufrieron en exceso. En Tour & Tickets puedes encontrar toda la información. Si piensas hacer otras visitas o actividades que requieran entrada, consulta descuentos con las tarjetas existentes para las personas que visitan la ciudad.

Amsterdam Bos

La antelación a la hora de reservar es fundamental para poder elegir los lugares que quieres visitar. Nosotros no pudimos escoger el alojamiento que buscábamos en Amstelveen, al lado de Amsterdam Bos, nos quedamos con las ganas, y por esto escogimos Haarlem como base de operaciones para los últimos días en el país. Aún así, no queríamos dejar de visitar el bosque de Amsterdam, un espacio verde inmenso al que le dedicamos medio día y en el que disfrutamos de un paseo en bicicleta que recordaremos siempre.

Unos helados en el césped frente al lago, juegos corriendo y saltando. Eso sí, no pudimos disfrutar de la zona de playground, porque, al parecer cuentan que existía una oruga que había ocupado buena parte de las zonas consideradas para niños. Igualmente, el parque en toda su extensión es un maravilloso laboratorio de experimentación. En la entrada hay un interesante centro de interpretación que merece la pena visitar, tiene juegos y ofrece otras experiencias.

Justo frente al Centro de Interpretación está Amsterdamse Bos Fietsverhuur, donde ojo, esto es importante, no pueden dejar de ir por varias razones: 1) tiene un arsenal de dinosaurios y otro tipo de especies animales que gustan mucho para jugar 2) hacen un capuccino delicioso 3) el hummus hay que probarlo 4) tiene unas hamacas dignas que miramos con envidia 5) alquilan bicicletas y tándem a precios razonables y 6) Stephanie, su responsable, es madre de gemelas de 27 años (ahí es nada) y veranea en Gran Canaria durante el invierno. Quedamos en vernos en Ocho Pies. Y aquí nos veremos.

Publicado en Bélgica y Holanda, Viajes

Ocho Pies en Holanda y Bélgica: 5. Leiden y Haarlem

En un viaje en familia de casi dos semanas (en nuestro caso con gemelos de tres años) claro que hay días en los que las cosas no salen bien o como las habías imaginado. Esos días están. Y al final de ellos es recomendable quedarse con las cosas buenas que han pasado, que no han sido pocas.

Los días de traslados largos y nuevas estancias para dormir son propensos, además, a que esto ocurra. Al menos en nuestro caso. Una visita a Leiden es muy recomendable, es una joya inusual, una alegría para los sentidos. Y quedaba de camino. Quisimos aparcar en el centro pero el aparcamiento está reservado a residentes y de esto nos dimos cuenta cuando ya estaba todo el despliegue bajado del coche: carros, bolso, coche aparcado… Así que uno se fue a aparcar a un parking y otra se queda en el centro con dos niños de tres años, con manadas de bicicletas, canales a la vista y mil estímulos para explorar. Esto es como cuando en las películas en el momento de mayor incertidumbre los dos personajes deciden separarse a ver si cada uno resuelve. Todo esto sin teléfonos móviles y confiando en la capacidad de orientación y también, digamos, un poquito de suerte. Escapamos.

Leiden tiene unos paseos únicos. Aún así no fue mal del todo, pero en contención. Por ejemplo, en el momento fue caótico, pero ahora, horas después, resulta una escena cómica de la que seguro que se acordarán. La madre ve una tienda con vestidos tirados y con los que estaría guapísima. Y a ellos la tienda les resulta curiosa. Entran a la tienda a la velocidad de un rayo, se pierden, y de repente Piero tiene un sombrero puesto y Julen está probando todas las gafas de sol. Las dependientas se miran. Piero dice: “mira Julen”. Y a partir de ahí arman la fiesta y salen corriendo de la tienda riéndose, con lo que te ves a Mar frente al espejo y a Piero corriendo por una calle de Leiden con una pamela de mujer puesta, mientras Julen sigue con las gafas de sol.

Así, una tras otra, llegamos a la oficina de Turismo que para ser una ciudad como Leiden se queda poco vistosa. No saben español y con el inglés, regular. Nos muestra un parque en el mapa en el que podemos estar cómodos y tiene una cafetería. Haber ido al Naturalis Biodiversity Center podría haber estado bien, ver a sus amigos los dinosaurios desde otro punto de vista. No llegamos al Hortus Botanicus Leiden, un antiguo jardín botánico con cafetería. No pudo ser. Nos encontramos al final en un parque con un ajedrez gigante. Y allí sentados pedimos comida en un indonesio, que picaba un carajo, pero no las comimos. “Quiero noodles, zanahoria, el pollo pica” y bueno, ahí lo llevamos.

A unas cuadras, el Molen de Put, un molino con un parque con un barco de madera que tenía tobogán y algunas zonas de escalada. El molino data de 1600 y tú ni lo miras. Sobrevivimos. Y de camino al parking se duermen y nos vamos hasta Haarlem. Durante el viaje Mar está leyendo un libro sobre disciplina positiva y en el camino lee alguna frase en alto y lo cierto es que nos está viniendo bien para sobrellevar la intensidad.

En Haarlem, tras el checkin, damos un paseo hacia el centro de la ciudad, que tiene una inmensa plaza para correr y saltar. En un ratito había un concierto de órgano en la iglesia. Una frikada muy gorda, pero por probar. Y en tres minutos, le cogieron el helado a una mujer que pasaba por allí, le dieron dos golpes al señor que estaba tranquilamente mandando sus whatsapps y unas plantas fueron abonadas. Claro, porque al viaje se ha sumado que los dos han decidido dejar el pañal justo estos días. Divertidísimo.

Al final, concierto de órgano no y una pizza y una pasta, que es mano de santo por lo que les gusta hicieron posible una cena. Y un día así merecía un epílogo de festival en la habitación (más pequeña de lo que creíamos), con saltos, fiestas y risas y una liada tras otra. Que si la cortina, la litera, el baño, la luz y todo entre risas explosivas imparables. Los padres de gemelos saben que cuando semejante complicidad se alía…

Así que en definitiva lo que parecía haber sido un día intensamente jodido y de tensión, resulta que fue el despertar en el paraíso que un día soñaste para pasar unas vacaciones, comida indonesia en un parque de Leiden, cena italiana en el Markt de Haarlem y acostarse entre risas, fiestas y diversión. Así que, en definitiva, lo que pareció un mal día, no lo fue tanto. Ahora bien: en el procurar la felicidad para nuestros hijos, no olvidemos procurar la nuestra propia, que no siempre tiene por qué ser ni en el mismo momento ni coincidentes.

A dormir, que mañana nos metemos en la biblioteca de Amsterdam y lo haremos con una sonrisa de reto logrado. De sueño cumplido. Si llegamos, claro 🙂

Publicado en Bélgica y Holanda, Sin categoría, Viajes

Ocho Pies en Holada y Bélgica: 3. De Haan y ‘Feest in’t Park’

Aunque tenemos una ruta imaginada en la cabeza, papeles y algunos mapas, por aquello de la previsión de estancia, comidas y descanso de todos/as (ya no viajamos solos), solemos dejar espacio a la improvisación que surge de lo que nos encontramos por el camino. Y así fue como surgió este cambio de plan que nos condujo a un día largo pero disfrutado.

Lo vimos la tarde anterior, en la ruta por secundarias de Damme a Oostende. Pensamos que podía ser un buen paseo de atardecer, pero decidimos dejarlo para una mañana de playa completa porque según la previsión meteorológica se esperaba un importante aumento de las temperaturas para el día siguiente y se dejó notar desde primera hora. A De Haan, si estás en la costa, se llega por una vía de fácil conducción. También hay tranvía desde Oostende. Desde Brujas o Damme apenas hay 20 minutos de carretera entre pueblitos y granjas.

Aparcar no presenta dificultades, hay suficiente espacio y casi todo gratuito, exceptuando algunos espacios reservados y que, además, no son los más cercanos a la playa. En la cala hay baños pero son privados (50 céntimos). La playa es kilométrica y tiene espacios para hacer nudismo, debidamente señalados. También hay zona para actividades y deportes acuáticos. En el pueblo hay supermercado, pero si vas en coche, y por si encuentras un aparcamiento cercano a la playa, lo mejor es llevar la compra para el día hecha. En la avenida, si aparcas cerca del pueblo, también hay terrazas para comer a precio de primera línea de mar.

Feest in’t Park

Durante la visita a Brujas vimos que se preparaba un festival para el día siguiente. El Feest in’t Park celebraba su 30 edición y por allí queríamos bailar y jugar. Los conciertos empezaban a media tardes, a las 18.30h y a esa hora ya no estaríamos por el lugar, pero antes había talleres, música, teatro, juego, agua y un bazaar que merecía mucho la pena y todo eso en Minnewater Park de Brujas, después de la mañana de playa.

  • Para aparcar la recomendación más económica es fuera de la ciudad. Si no, por un módico precio (el festival es gratuito) lo pueden dejar dentro de la estación de tren e ir andando (está a unos 800 metros).
  • Si no has comido: no comas. En el Festival encontrarás una gran variedad de comida a buen precio. Nosotros optamos por una pasta con salsa de brócoli que devoramos.
  • Es una pena que los conciertos empiecen a partir de las 18h. Podría haber música sobre el escenario desde el principio.
  • Disfrutamos con la fanfarria árabe Remork&Karkaba.
  • Excelente cuidado y variedad de actividades y zonas para niños/as.
  • Si estás en el último fin de semana de junio cerca de Brujas de vacaciones, puede ser una buena opción para pasar la tarde.

Y a las 18h era hora de arrancar que teníamos un recorrido intenso que hacer hasta nuestra siguiente estación, de la que ya les hablaremos: la isla de Goeree-Overflakkee.

2. Ocho Pies en Holanda y Bélgica: Brujas y Damme

1. Ocho Pies en Holanda y Bélgica: Rotterdam-Kaatsheuvel

Publicado en Bélgica y Holanda, Viajes

Ocho Pies en Holanda y Bélgica: 2. Brujas y Damme

En la ruta que habíamos planeado, Brujas aparecía dibujada como una parada obligatoria. Si vas en coche, aparcar dentro de la ciudad evitando el centro, cuesta nueve euros cuatro horas. Si lo dejas algo más alejado, más allá de las puertas de la ciudad, puede ser gratuito. Por ejemplo cerca del parque Minnewater o al otro lado de la Puerta de Gante. Otra opción, la más popular, es dejarlo en un parking de los muchos que hay en la ciudad. El de la Estación de Tren es útil porque tiene un punto de información turístico, precio muy competitivo y ofrece un paseo amable hasta el Markt.

Hay centenares de páginas web donde puedes encontrar información sobre Brujas y tener nociones para elegir qué hacer. En caso de que quieras saber algo más antes de llegar o estando en la ciudad, la página oficial es la que ofrecerá los datos y horarios más actualizados.

Algunas opciones para Brujas con niños/as

  • No es la ciudad más amable o cómoda para ir con niños/as pero era una oportunidad que no queríamos dejar escapar. En los alrededores del Begijnhof encontramos tranquilidad y jardines, además de caballos y embarcaciones en su exterior. La edificación es del siglo XIII.
  • En el Markt está el Historium. Es una experiencia en realidad virtual que ofrece un recorrido histórico que puede ser atractiva para acercarte a la Historia que pisas cuando paseas por una ciudad de cuento como Brujas.
  • Si encuentras músicos callejeros, detente, siéntate y disfruta de la música desde el respeto hacia un trabajo que pone banda sonora a un viaje, a un paseo y a la vida. Para los niños/as es un momento de disfrute y calma también. En nuestro caso, encontramos acordeón en un puente. Y luego un trío con balalaika, violín y acordeón en Burg.
  • Hay varias tiendas con frutas y verduras expuestas en la calle. Entra, porque además ofrecen ingredientes con los que podrás componer un plato para llevar.
  • En el Vismarkt (originariamente mercado de pescado desplazado del mercado central por su fuerte olor) hay algunos puestos de juguetes de madera y también pescado, claro. Es cómodo y enfila la calle hacia el Astridpark, donde encontrarás un amplio parque de juegos con mesas de madera alrededor para disfrutar de una buena tarde mientras los niños/as encuentran también un espacio de diversión y descanso.
  • Si dejas el coche en la Estación, por ejemplo, el regreso se hace de forma cómoda y circular por el paseo que circunda esta parte de la ciudad.

Damme

Completada la visita a Brujas, sin extendernos demasiado, damos un paseo hacia Damme. Depende de la edad de tus hijos/as y de la ruta que te hayas planteado, ir en bici de Brujas a Damme debe ser una gozada. Son apenas 8 kilómetros al borde de un canal y escoltado por una impresionante hilera de álamos. Nosotros pretendíamos seguir hacia la costa perdiéndonos por las secundarias que rodean Brujas y que siempre ofrecen paisajes peculiares. Por cierto, por si les encaja en el viaje: el segundo domingo de cada mes, Damme se convierte en la ciudad del libro. Aquí pueden seguir su cuenta de Instagram y si van a visitar Brujas, sin duda, es una gran opción para pernoctar.

Así, en Damme nos hablaron de un lugar que nos podría gustar y que por supuesto estaba cerrado cuando llegamos. Menos mal, por otra parte. Eso sí, por el camino encontramos la casa de Stephanie que en primavera y verano la abre a los visitantes ofreciendo un rico café, un jardín cuidado al sol, tumbonas y un espacio de sosiego. Mar tiene un imán para estos lugares. Y el resto de la familia lo agradece. Parece que lo estoy viendo: «mira, espera, qué es aquello, espera que entro un momento»…y a los 20 segundos sale para decir «sí, aquí, nos bajamos». La casa de Stephanie está en Pompestraat, cerca del cruce que conduce a Koolkerksteesteenweg. Al lado hay unas granjas que se pueden visitar. Y oler. Aquí abajo, algunas fotografías, ya saben La vie est belle.

  • Si están por la zona y necesitan reponer fuerzas o hacer una parada De Nieuwe Blauwe Toren (Blankerbergse Steenweg, 2, Ziunkerke) es una GRAN opción para todos/as. Si se les ha hecho tarde, también es una buena opción para cenar al aire libre y disfrutando del atardecer tardío que ofrece esta época del año en esta zona (anochece pasada las diez y media y amanece a las cinco de la mañana).
Publicado en Viajes

Ocho Pies en Holanda y Bélgica: 1. Rotterdam-Kaatsheuvel

Nosotros volamos desde Gran Canaria con Transavia. Son cuatro horas 20 minutos, pero llegó en cuatro. Ya saben: arsenal de material de juego a mano, comida y bebida.

La opción de quedarnos en el centro y al día siguiente, antes de alquilar coche, ver algo de la ciudad nos pareció buena idea. La guagua de la línea 33 te lleva del aeropuerto al centro de Rotterdam. El taxi es caro. Nos quedamos cerca de Blaak Station. Al lado, el espectacular mercado ofrece fruta fresca para el día y mucho más.

En cuanto al alquiler de coche, no encontramos ninguna compañía que deje las sillas de bebé de forma gratuita (en Canarias sí las hay) y revisando precios y viendo la disponibilidad para entregar en oficina diferente, Hertz es la opción más económica y era de las que tenía oficina en la ciudad. Está en la calle Weena, cerca de la Estación Central. El tranvía que va desde Blaak a la Estación Central hace el recorrido en diez minutos. Los/as niños/as menores de cuatro años no pagan.

En algo más de una hora se llega a Kaatsheuvel. Trayecto de una hora en horario de poco tráfico y una tarde para conocer este pueblito al que a partir de ahora le vamos a deber algunos momentos de nuestra memoria. Una buena forma de entrar es visitar su biblioteca, así que lo primero que hicimos fue eso. Está en el centro, al lado de una plaza. Fácil (y gratis) para aparcar y espacio peatonal para los niños/as. La biblioteca tiene una amplia sección infantil, eso sí, con todos los libros en holandés. Impresiona la cantidad y la calidad de los libros, la luminosidad del espacio pero sobre todo impresiona las formas de conservación de otros materiales como puzzles. No solo es cuidar la idea de ofrecer material para atraer a la infancia a las bibliotecas sino conservarlo de forma excelente como manera de cuidar a la propia infancia. Si no cuidamos con esmero los materiales ofrecidos, no estaremos promocionando el cuidado de los mismos. Nos hizo reflexionar.

Luego, llegamos a las puertas del Nationaal Park De Loonse en Drunense Duinen, que está a 10 minutos en coche. El Recreatie Park-Brasserie Het Genieten tiene un parque para niños/as, cerveza fría y un paseo por las dunas a tiro de piedra. No sé a ustedes, pero a los nuestros pocas cosas les hace disparatarse más que unas dunas y si ya hay ardillas, árboles y palos con los que inventar, ya ni les cuento. Y a dormir, que Efteling espera.

Dos apuntes:

  • Si visitan Kaatsheuvel para ir a Efteling dejen una tarde o mañana, si pueden, para visitar el pueblo y sus alrededores.
  • El Hotel De Kroon es una buena opción. Se puede ir caminando a Efteling, es uno de los más económicos de la zona y comparte con Guesthouse Kaatsheuvel, que tiene una amplia zona de juegos para los niños/as. Además, los currantes no te pueden tratar mejor, con más cariño y disponibilidad para hacerlo todo más fácil. Tiene parking gratuito y al lado un supermercado. Ojo que no aceptan todas las tarjetas, ten algo de efectivo.
  • Si tu intención en Rotterdam es solo dormir, llegas tarde y te quieres ir pronto, al lado del aeropuerto hay hoteles a los que se puede llegar caminando en menos de dos minutos. Y en el aeropuerto hay una mayor oferta de alquiler de coches y variedad de precios.